Medio digital especializado en información, mercado y cultura del café en español.

Pequeños caficultores etíopes trabajando en una plantación de café bajo la sombra de árboles
La adaptación a los nuevos requisitos europeos de trazabilidad supone un importante desafío para las pequeñas explotaciones cafeteras.

Actualidad · Comercio internacional · 2 de noviembre de 2026

La normativa europea contra la deforestación amenaza con dejar fuera del mercado a miles de pequeños caficultores

Un estudio de ODI Global advierte de que hasta el 60 % de los pequeños productores de café de Etiopía podría tener dificultades para acceder al mercado europeo por los requisitos de trazabilidad y geolocalización. La regulación busca frenar la deforestación, pero su aplicación plantea importantes desafíos para las cadenas de suministro tradicionales.

La entrada en aplicación de la normativa europea contra la deforestación, conocida como EUDR, se acerca y aumenta la preocupación entre los países productores de café. Aunque el objetivo de la regulación es evitar que determinados productos comercializados en la Unión Europea estén vinculados a la destrucción de bosques, su aplicación puede convertirse en un importante obstáculo para miles de pequeños caficultores que todavía no disponen de los medios técnicos y administrativos necesarios para demostrar el origen exacto de su producción.

La situación resulta especialmente delicada en Etiopía, uno de los grandes orígenes históricos del café y un país cuya producción depende mayoritariamente de pequeñas explotaciones familiares. Un estudio publicado por ODI Global el 16 de octubre alerta de que las dificultades para completar los sistemas de trazabilidad podrían dejar fuera del mercado europeo a hasta el 60 % de los pequeños productores etíopes.

La advertencia pone de manifiesto una contradicción que preocupa a buena parte del sector: productores que trabajan en sistemas tradicionales bajo sombra y que contribuyen a conservar paisajes de gran valor ecológico pueden encontrar dificultades para vender su café en Europa, no necesariamente por haber provocado deforestación, sino por no poder acreditar documentalmente todos los requisitos exigidos.

Qué exige la normativa europea EUDR

El Reglamento europeo sobre productos libres de deforestación, conocido como EUDR, afecta a varias materias primas, entre ellas el café, el cacao, la soja, el aceite de palma, el caucho, la madera y el ganado bovino, así como a determinados productos derivados.

Su finalidad es impedir que los productos comercializados en el mercado comunitario procedan de terrenos deforestados o hayan contribuido a la degradación forestal después del 31 de diciembre de 2020. Además, deben cumplir la legislación aplicable del país de producción.

Para demostrarlo, los operadores responsables de introducir estos productos en el mercado europeo deben disponer de información que permita conocer su procedencia. Entre los datos necesarios se encuentra la geolocalización de las parcelas donde se ha producido la materia prima, junto con la documentación que permita evaluar el cumplimiento de las condiciones exigidas.

Esto supone un cambio importante para cadenas de suministro en las que el café de numerosos agricultores se recoge, mezcla y procesa en cooperativas, centros de acopio o estaciones de lavado antes de su exportación. Mantener la identificación de cada lote y relacionarlo con las parcelas de origen requiere sistemas de información que todavía no están suficientemente desarrollados en determinados países.

Etiopía, uno de los países más expuestos

El caso etíope ilustra la dimensión del problema. La producción de café del país está dominada por pequeños agricultores, muchos de ellos con parcelas de reducida extensión y sistemas de cultivo tradicionales bajo cubierta arbórea.

Según el análisis de ODI Global, las deficiencias de trazabilidad afectan a una parte importante de las cadenas de suministro cafeteras del país. El informe identifica brechas que alcanzan hasta el 57 % de las cadenas analizadas y advierte de que, sin medidas adicionales, hasta el 60 % de los pequeños productores podría quedar excluido del comercio con la Unión Europea.

El impacto potencial va mucho más allá de cada explotación. El mercado europeo representa aproximadamente el 30 % de las exportaciones totales de café de Etiopía, por lo que las dificultades de acceso podrían afectar a los ingresos de los agricultores, las cooperativas, los exportadores y las comunidades rurales que dependen de esta actividad.

El estudio también advierte de posibles consecuencias económicas a escala nacional. Una pérdida significativa de acceso al mercado europeo podría generar efectos sobre los ingresos por exportación y la disponibilidad de divisas, además de repercutir en las redes de financiación que sostienen la actividad agrícola.

El problema de demostrar el origen del café

Para muchos pequeños productores, el principal obstáculo no es necesariamente la forma en que cultivan el café, sino la capacidad de documentar su producción de acuerdo con los nuevos requisitos.

En algunas regiones, las parcelas son muy pequeñas, los registros de propiedad o uso de la tierra no siempre están completos y los sistemas de recogida mezclan café procedente de numerosos agricultores. Reconstruir el recorrido de cada lote hasta las parcelas originales exige recopilar coordenadas geográficas, organizar bases de datos y mantener una identificación fiable durante las diferentes etapas de comercialización.

Estas tareas tienen un coste económico y requieren formación, conectividad, herramientas digitales y coordinación entre agricultores, cooperativas, estaciones de lavado, exportadores e importadores.

El riesgo es que los costes de adaptación terminen trasladándose a los eslabones más débiles de la cadena. Un pequeño agricultor puede producir café de gran calidad y mantener prácticas respetuosas con el entorno, pero tener dificultades para asumir por sí solo el coste de los sistemas de información y verificación.

Un calendario que deja poco margen para algunos operadores

Tras los aplazamientos y ajustes aprobados por las instituciones europeas, la aplicación de las principales obligaciones de la EUDR está prevista para el 30 de diciembre de 2026 en el caso de los operadores medianos y grandes.

Para la mayoría de las microempresas y pequeñas empresas, el calendario contempla un periodo adicional hasta el 30 de junio de 2027. Existen excepciones para determinados operadores pequeños que ya estaban sujetos a la normativa europea sobre la madera.

Aunque el calendario adicional ofrece más tiempo para organizar los sistemas de cumplimiento, los países productores deben acelerar la recopilación de información y la puesta en marcha de herramientas de trazabilidad.

Conviene recordar que las obligaciones recaen principalmente sobre los operadores y comerciantes que introducen los productos en el mercado europeo, no sobre cada pequeño agricultor de forma individual. Sin embargo, para poder cumplirlas, los exportadores e importadores necesitan recibir información fiable de los productores y de los distintos intermediarios que participan en la cadena.

La Unión Europea apoya la adaptación del sector etíope

La situación también ha impulsado iniciativas de cooperación para evitar que los nuevos requisitos terminen perjudicando a los productores que dependen del mercado europeo.

La Delegación de la Unión Europea en Etiopía ha informado de programas de apoyo a la cadena de valor del café destinados a mejorar la trazabilidad, la geolocalización de las explotaciones y las capacidades institucionales.

Estas iniciativas contemplan asistencia técnica, soluciones digitales y geoespaciales, formación y colaboración entre las instituciones públicas y los distintos participantes del sector. El objetivo es facilitar la adaptación de los productores y exportadores a los requisitos europeos sin provocar una ruptura de las relaciones comerciales.

Para que estas medidas tengan resultados, será fundamental que las herramientas sean accesibles, que los costes se distribuyan de forma razonable y que las cooperativas y organizaciones locales puedan participar activamente en la recopilación y gestión de los datos.

Un desafío que afecta a toda la cadena mundial del café

Aunque Etiopía representa uno de los casos más preocupantes, los desafíos de la EUDR no se limitan a este país. Otros orígenes productores también cuentan con estructuras agrícolas fragmentadas, explotaciones familiares y sistemas de comercialización en los que resulta complicado mantener la trazabilidad desde la parcela hasta el destino final.

Un análisis de Reuters basado en un estudio de Trase publicado en septiembre de 2026 señaló que los requisitos europeos podrían extender su influencia más allá de los envíos destinados directamente a la Unión Europea. Para algunas empresas, puede resultar más sencillo aplicar sistemas de trazabilidad a toda su cadena de suministro que mantener circuitos separados para el café que se vende en Europa y el que se comercializa en otros mercados.

Esto significa que la adaptación a la normativa podría modificar las prácticas comerciales de exportadores, cooperativas e importadores en distintos países productores, incluso cuando parte de su producción no tenga como destino el mercado comunitario.

Sostenibilidad sin exclusión de los pequeños productores

El objetivo de reducir la deforestación vinculada al comercio internacional cuenta con un amplio respaldo en el sector. Sin embargo, su aplicación plantea una cuestión esencial: cómo garantizar que los requisitos medioambientales no se conviertan en una barrera que perjudique precisamente a los agricultores con menos recursos.

La inversión en sistemas digitales compartidos, la formación de las cooperativas, el apoyo de los gobiernos productores y la colaboración de los importadores serán elementos decisivos. También será importante que las empresas que compran café contribuyan a financiar los procesos de adaptación, en lugar de trasladar toda la responsabilidad a los agricultores.

Para el sector cafetero, el reto consiste en avanzar hacia una cadena de suministro más transparente y sostenible sin perder diversidad de orígenes, calidad ni participación de los pequeños productores. Si la trazabilidad se convierte en una herramienta compartida, puede contribuir a reforzar la confianza comercial y a reconocer el valor de las prácticas agrícolas responsables.

Si, por el contrario, el acceso a los mercados depende de disponer de recursos tecnológicos y administrativos que muchos agricultores no pueden asumir, existe el riesgo de que una regulación diseñada para proteger los bosques termine debilitando a algunas de las comunidades rurales que más dependen del cultivo del café.

Fuentes consultadas

Redacción MundoDelCafe.com